jueves, 7 de junio de 2012

"¡Qué hermosa caca!"


Ayer analizando unos documentos del BID me encontré con esta frase:
Los elevados niveles de desigualdad de la región, íntimamente relacionados a la pobreza intergeneracional y la exclusión social, explican la distribución desigual de los valores numéricos y limitan el progreso de los indicadores sociales (BID - Estrategia de Desarrollo Social, 2003).
Su lectura me recordó inmediatamente la frase de una pensadora contemporánea amiga mía: "¡qué hermosa caca!". 
 
Claro, Uds. no tendrán idea de qué hablo porque no conocen la anécdota. En un cumpleaños en casa de una amiga, el hijo de uno de los invitados fue al baño y olvidó apretar el botón del inodoro. Detrás suyo fue otra invitada, de profesión bioquímica. Su profesión le otorga una mirada particular de los excrementos, que no tenemos el resto de los mortales, como inferir el estado de salud de su productor.
Pues resulta que tras entrar al baño y encontrarse con el “regalito” del niño salió inmediatamente y comentó en voz alta la frase ya mencionada, provocando el asombro y la risa de todos y la vergüenza de la madre del niño.
¿Y qué tiene que ver esta anécdota con el BID?. Si buscan la palabra “caca” en el Diccionario de la Real Academia Española verán que además de “excremento humano, y especialmente el de los niños pequeños” también significa “cosa de poco valor o mal hecha”. Y resulta que la frase que cito del BID está mal, no desde el punto de vista gramatical, sino por su contenido. Y me pareció “hermosa” por la oportunidad que brinda para explicar algunas nociones básicas de metodología, algo que parecen no conocer los autores del citado documento. Veamos

La frase anterior en un primer análisis aparenta ser una tautología, pero en realidad es un verdadero disparate: la desigualdad social es un fenómeno de esos que no se puede observar directamente. Por ello los "niveles de desigualdad" social se conocen por medio de indicadores, construidos especialmente. Por lo cual, traducida del bidish (el idioma del BID) al castellano, la frase dice que "los elevados valores de los indicadores explican porqué no bajan los valores de los indicadores". O, en otras palabras, que "los valores de los indicadores no bajan porque están altos".
Y digo que aparenta ser una tautología pero no lo es porque la tautología sería decir que "los valores están altos porque no están bajos". Pero en el “porque” en la frase del BID hay una atribución de causalidad, lo cual es un disparate a la vez que elude la consideración de las causas del fenómeno social para permanecer en el plano lógico-matemático de los valores numéricos.
Para que quede más claro y además no se piense que me estoy ensañando con una frase aislada mal redactada ofrezco un ejemplo más de este razonamiento que es típico de BID y de otras agencias internacionales:
La exclusión social suele ser otra característica de la pobreza estructural y, junto con su dimensión intergeneracional, ayuda a explicar la distribución sesgada que resulta evidente en los datos de los indicadores sociales— el progreso significativo para algunos y su total ausencia para otros (ídem).
Es decir, que el fenómeno que se quiere medir (la exclusión social) explica el comportamiento de sus indicadores. Es como si los autores del documento acabaran de descubrir que los valores de sus indicadores tienen algún correlato con un fenómeno social. Que existe en la realidad algo llamado "desigualdad social", que puede variar y entonces exclaman “¡Ah, por eso aumentaban los indicadores!”.
Pero eso no es todo: porque resulta que para esta gente una medición es una explicación y los fenómenos sociales son los que “explican” a los indicadores. O sea, 


Los indicadores se inventan para tener algo parecido a una medición de un fenómeno que se quiere explicar. “Parecido” porque estrictamente sólo se pueden medir propiedades observables y un indicador es sólo un proxy de una propiedad no observable. Pero la explicación usualmente se busca a través de un modelo que postula como causa cierta interacción entre diferentes variables. Cuando el comportamiento de las variables del modelo se corresponde con los valores reales del indicador, se considera que el modelo explica el fenómeno. Gráficamente,


 
Pero para los autores de los documentos del BID ¡es el fenómeno el que explica los valores del indicador!.
Y prefiero no enterarme de las sumas que les pagan a esta gente por escribir semejantes disparates.