sábado, 14 de julio de 2012

Sobre el temor académico a la investigación aplicada


Acabo de leer el artículo "Profesionalización de la antropología" en el excelente blog de Bronislaw Malinowski (pseudónimo, probablemente, no crean que me fumé algo extraño), y reconozco dos prejuicios en los argumentos allí ofrecidos contra la antropología aplicada, por lo que no puedo dejar de participar en el debate.

1) Subyace una oposición entre verdad y utilidad. La idea de que si se busca un conocimiento útil o aplicado necesariamente se pierde la libertad y el compromiso con la verdad:
"Si el antropólogo realiza su investigación pagado por una empresa o por una institución, es muy probable que se vea obligado a seguir unas pautas concretas, sino directamente a defender una tesis prediseñada."
No es más probable que ocurra eso en el trabajo aplicado que en la investigación "pura" (aunque el artículo que comento no use esta expresión la oposición tradicional supone la idea de por sí ingenua de que existe una investigación "pura").
En primer lugar ningún profesional está obligado a defender una tesis prediseñada. Si desean contratarte es porque reconocen que tu puedes averiguar o resolver algo que ellos no saben o no pueden. El antropólogo aplicado, cualquier consultor en general no es un soldado para obedecer órdenes. Es un profesional con un saber especializado al que se consulta por ese saber. Sólo quien nunca realizó una consultoría puede tener un temor tan infundado. Es un fantasma. Insisto en que es una característica de la consultoría. Si ya saben lo que quieren no contratan un consultor.
En segundo lugar, un investigador no aplicado no está exento de querer demostrar a toda costa una hipótesis o una "tesis prediseñada". Todos tenemos convicciones, valores, alguna ideología, y casi siempre muy loable y altruista. Por más "no aplicada" que sea la investigación el investigador puede estar emocionalmente comprometido con una idea y ceder a la tentación de descartar la información que la contradice o bien inconscientemente NO VER lo que la contradice. No es cierto que este "peligro" es propio del trabajo aplicado y que la investigación pura está libre de él. Es una cuestión de profesionalismo, de rigurosidad metodológica, de vigilancia epistemológica independiente de la naturaleza aplicada o "pura" del trabajo que se realice.

2) El otro prejuicio que encuentro es que la investigación acción es intrínsecamente paternalista y, en consecuencia, contradictoria con sus objetivos participativos. Siempre estuve en contra de idealizar la investigación acción. No acuerdo con que sea intrínsecamente “liberadora” o cosas por el estilo. Pero tampoco es intrínsecamente paternalista. Ambos son prejuicios. El paternalismo o la horizontalidad no es propio del método sino de las personas que lo aplican.
Es muy posible que alguien muy paternalista diga que hace investigación acción participativa pero induzca todas las conclusiones en los debates, baje línea y dé órdenes, aunque todo eso esté contraindicado por el método. Y también es muy posible que un investigador que usa métodos convencionales pero es más respetuoso para con el grupo humano con el que trabaja tome las decisiones que todo investigador debe tomar en el transcurso de un estudio sólo tras deliberar con el grupo y teniendo en cuenta los deseos e intereses del mismo, de modo tal que la investigación satisfaga intereses y aspiraciones del grupo que el investigador considera legítimas. De hecho eso ocurre con frecuencia.
Pero por otra parte el autor se contradice a si mismo cuando sostiene que la investigación-acción se contradice a sí misma. Veamos:
“[...] otra de las cuestiones clave en esta Antropología aplicada, sobre todo si hablamos de la metodología de la investigación-acción, es que entra en contradicción consigo misma: si el objetivo es que la población se autogestione, sea consciente de las problemáticas a las que se enfrenta y sea capaz de resolverlas por sí sola ¿Para qué es necesaria la figura del antropólogo?. […] En este caso, considero que el proceso participativo es que la propia gente se interese y se informe sobre lo que quiere gestionar o las problemáticas que quiere abordar según sus propias necesidades.”
Así es que Malinowski considera que el antropólogo no es necesario y que lo participativo sería “que la gente se informe”. Si tiene que informarse es porque le falta información. ¿Y entonces porqué no es necesario el antropólogo?. Malinowski sostiene que la pretensión de que un antropólogo se asocie a una comunidad para realizar juntos un estudio es paternalista porque supone que la comunidad por sí sola no puede, pero luego él dice que a la comunidad le falta información. Según lo que sostiene Malinowski eso sería paternalista y ahí se contradice.
Pero no te preocupes porque no es paternalista reconocer que la gente no sabe todo. Nadie sabe todo. Si tenemos que levantar una casa contratamos a un arquitecto porque usualmente los que no lo son no saben cómo diseñar una casa (hay excepciones). Pues la mayoría de la gente no tiene la preparación y el entrenamiento para realizar una investigación, por eso cuando necesita hacer una le viene bien contratar un investigador. Y puede ser un antropólogo. Como puede ser otro profesional, según las necesidades del grupo.
En resumen, si no eres paternalista y no estás dispuesto a convertirte en un soldado o en un mentiroso que se esmera en demostrar tesis prediseñadas que sabes que no son verdad, nada ni nadie puede obligarte a hacerlo por más que trabajes por contrato. Pero más aún, es poco probable que lo intenten. La calidad, rigurosidad y profesionalidad de tu trabajo sólo dependen de ti, no de la naturaleza aplicada no no aplicada del trabajo. 
¿Tú. qué opinas?. 

4 comentarios:

  1. Me interesa mucho este tema, y son claros los dos puntos que marcas como criticas al texto de Malinowski. Por otro, lado me parece interesante tambien discutir la posicion en la cual cree el antropologo que se va a encontrar frente una investigacion-accion. Cuando decimos que podemos caer en una actitud paternalista en estos tipos de investigacion, donde pensamos nosotros, que se pueden privilegiar la perspectiva y los inetereses del antropologo por sobre lo del grupo me parece que no damos cuenta del contexto real en el que se enmarca esta investigacion. Si, vivimos actualmente en una sociedad de la informacion,donde la informacion es lo que vale, pero no solo tenerla nos da un estatus de poder diferenciado frente a otros, sino tambien es saber comunicarla y hacerla visible en este oceano de datos en el cual estamos insertos. A lo que voy con esto es lo siguiente, es un poco ingenuo y un poco egocentrico de nuestra parte (yo me sumo a esto ya que mucho lo he pensado) pensar que en estos dias, la palabra y la mirada del cientifico se va a sobrevalorar frente a otros actores dentro del grupo y ni hablar frente actores fuera de el. La sociedad de la informacion da un estatus diferenciado a quienes gestionan politica y comunicacionalmente su perspectiva. No es simplemente el cientifico quien tiene la verdad frente a la sociedad, sino que muchas veces son mas habiles los comunicadores sociales, periodistas y politicos en estos asuntos de investigacion accion.
    Me parece que nosotros seguimos con miedos de imponer nuestra subjetividad a las personas con quienes trabajamos siendo un viejo trauma que traemos del modelo antropologico clasico donde las culturas estaban en un equilibrio perfecto y toda accion nuestra frente a ellas podia romper su ingenuidad , fragilidad y belleza salvaje, de cierta forma estamos subestimando a los demas actores. Lo cierto es que como dice Pablo, el paternalismo viene por parte del investigador como persona, sus intereses y objetivos diferidos para con el grupo, no del tipo de investigacion o del financiamiento que recibe. Para mi, tendriamos que discutir si nuestros metodos, nuestra forma de comunicar y nuestra formacion son los pertinentes a la situacion actual. Preguntarnos si la incumbencia del antropologo es solo el diagnostico de una situacion ¿o puede situarse en la gestion?.Preguntarnos si nuestro trabajo esta realmente funcionando para el grupo o si es necesario un cambio en nuestro hacer y perspectiva. Con todo esto no quiero si quiera mencionar que el antropologo debe dejar de tener un preocupacion casi obsesiva por la voz y particularidad de su grupo, ni de su perspectiva de extrañamiento hacia el mismo ya que estas terminan siendo la riqueza de la antropologia y su perspectiva frente a otras ciencias, sino que debemos reconstextualizar nuestro quehacer cientifico, no ya desde una mirada lejana e inmaculada. Porque un antropologo como cualquier profesional es problematico o peligroso, si es ingenuo con su quehacer, si no cuestiona y explicita su participacion e influencia sobre los demas, cuando no se cuestiona su lineamiento politico y sobretodo cuando no contextua su saber. pero no somos peligrosos por nuestra "negativa influencia" en los demás, o por nuestro dictamen distorsionado desde un lugar privilegiado de jurados frente a la sociedad, sino por no tomar partida en la situación de una manera consciente y reflexiva, por no tener las herramientas para llevar a cabo acciones, por saber comunicar situaciones a los lugares realmente pertinentes y por ser muchas veces ingenuos con la realidad de las gestiones y procesos. Porque si es peligroso un saber erroneo todavia es peor un saber huerfano, no comunicado y descontextualizado

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  2. Opino que tienes mucha razón, ahora pienso también que, en realidad son pocos los antropólogos que tienen una idea más o menos acabada acerca de lo que significa hacer antropología aplicada. Esto no está muy bien enseñado en la facultad y a lo largo del camino profesional (no importa cuánto te hayas desviado del "hacer antropológico") vamos tomando prestadas algunas pegadizas explicaciones convincentes, que al oido nos suenan muy bien, de otras diciplinas del conocimiento que evidenetemente tienen más práctica y entrenamiento en esto que es defender una diciplina como la antropología "tan rara" pero "tan interesante"

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  3. Gracias, por sus comentarios. Me alegro que se debtan estas cuestiones. Es verdad que la Universidad, y en particular la UNLP, que es la que más conozco, no prepara a los antropólogos para el trabajo aplicado y eso provoca mucha incertidumbre y ansiedad a quienes están próximos a egresar. Una entrevista siempre es una entrevista. No es necesario aprender un modo diferente de entrevista para hacer un trabajo aplicado. Pero le Universidad nos prepara para formular proyectos de investigación para solicitar financiamiento al CONICET u otra agencia y no nos ofrece ninguna preparación para negociar con un cliente unos términos de referencia y mucho menos para montar una consultoría y ofrecer servicios orientados a un tipo específico de cliente. Mientras que eso es más común en otras carreras. Por eso no tenemos más remedio que aprender de esos otros colegas, tomando lo que nos sirve y adaptando lo que se pueda. Sobre estos temas hablaremos en el curso de grado que comenzaremos a fin de agosto en la FCNyM, con la esperanza de que comencemos a cambiar esta situación.

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  4. I agree with you. No professional anthropologist needs to sacrifice their commitment to the truth. In fact, that would be bad business. For example, imagine if a company hired anthropologists, to research marketing widgets to a new customer base. Now imagine that the anthropologists discover the new customers have no interest in widgets. Disappointing as it is, it would be bad business to give the company anything other than the truth, because doing otherwise would result in millions of wasted production and useless advertising.

    --- Ashkuff | http://www.ashkuff.com | Bored with reading about others' adventures? Burning to venture out yourself? Let this applied anthropologist remind you how.

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