jueves, 14 de febrero de 2013

Originales formas de solicitar y obtener financiamento para la investigación. Pero... ¿es necesario?

El financiamiento de las investigaciones científicas puede ser motivo de risa, de escándalo, de lástima o de indignación, según se lo mire. Mientras los deportistas, modelos publicitarios, políticos y trabajadores de frívolísimos programas de TV ganan fortunas, quienes dedican sus vidas al estudio, la investigación y la enseñanza gana una miseria y hasta hacen de payasos para obtener financiamiento. Acá dos ejemplos:
 

  • un video de doctores de astronomía que buscan subsidio:

¿Tendremos que aprender a hacernos los muertitos y a dar la patita también?. ¿Vale la pena aguzar el ingenio como estos colegas para obtener financiamiento?. ¿Qué lugar ocupan la ciencia y el conocimiento en nuestra sociedad a juzgar por la manera en que se remunera a los investigadores?. ¿Qué les parece?

4 comentarios:

  1. Y se vende en ebay por 49 libras esterlinas: http://www.ebay.co.uk/itm/The-Naked-Archaeologist-Calendar-2013-/261131199218?

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  2. No se bien que pensar....me resulta terrible por un lado y por otro lado, pienso...y qué? La ciencia es mercancía desde hace mucho tiempo, porque no entrar en la variable cínica de disfrazarnos de payasos para conseguri financiamiento? Igualmente, creo que la expresión "disfrazarnos de payasos" muestra lo que siento...

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  3. LA CIENCIA no es el problema, en todo caso estas estrategias direccionadas hacia la mercadotecnia parecerían solo necesarias en las disciplinas científicas/temáticas que no resultan “útiles” al mercado consumista de los productos científicos, o a la parte de la ciencia pura que no reviste un valor inmediato de mercancía (y podríamos agregar, entre otras, las aplicaciones que se enfocan hacia vinculaciones subalternas). La “empresa” científica -solo otra actividad laboral con su lugar y rol en “la sociedad”-, no va a poder superar el espacio que nos/les tienen reservados en cada momento del devenir histórico el Estado -y los sectores hegemónicos-; la arqueología a finales del siglo XIX acompañaba de manera central los procesos coloniales y participaba de la estructuración de las nacionalidades modernas, entonces no había problemas de financiamiento…
    Este campo de “posibilidades” ético-estéticas podría ser ponderado también, junto al estilo que proponen empresas que financian investigaciones tales como National Geographic o Discovery, y sus programas de difusión de espectacularidades (auxiliadas de estrategias románticas, heroicas, truculentas, increíbles, súper-humanas, etc.).

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  4. Es verdad que el conocimiento científico también es mercancía. Lo mismo ocurre con el arte y el deporte. Casi todo es convertido en mercancía en las sociedades capitalistas. Pero lo que hace ruido o desentona en los dos casos citados es que lo que tienen que hacer los productores de conocimiento para conseguir el subsidio (que se les pague su salario) es OTRA cosa diferente de su trabajo. No se trata ya sólo de ganar un concurso en base a los méritos exclusivamente académicos enumerados en un CV y certificados por universidades, agencias de investigación o publicaciones científicas. Lo raro es que haya que ganárselo de OTRO modo. Apelando a dotes y habilidades que no son los desarrollados en el marco de la actividad específica.
    Según la teoría de los campos de Bourdieu, el financiamiento es un tipo de reconcimiento otorgado por una instancia de legitimación propia del campo, y por lo tanto quien lo recibe ve incrementado su capital científico. En cambio el financiamiento obtenido por la venta particular de un calendario no otorga ese capital y no es directamente proporcional al mérito académico de quien lo recibe. Se produce una desconexión. Eso es lo que me hace ruido.

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