jueves, 25 de julio de 2013

La "Teoría cultural" de Mary Douglas

Ha pasado mucho tiempo desde mi último artículo, pero es que estuve muy ocupado preparando la defensa de mi tesis. O sea... ¡ehhh!. Me recibí!!!. Así es que ahora estoy de vuelta con muchos proyectos de los cuales este blog es una parte importante.

Pasando de una vez al tema de este artículo, con frecuencia en ámbitos no académicos y no antropológicos se valoran antropólogos o teorías antropológicas poco conocidas o poco valoradas por los mismos antropólogos. Probablemente en otra ocasión me refiera a Hofstede, o a Dunbar, pero hoy quiero contarles sobre Mary Douglas y su “Teoría cultural”. 

Mary Douglas en África en su juventud
Mary Douglas poco antes de su muerte
Margaret Mary Tew nació en San Remo, Italia, el 25 de marzo de 1921 y falleció en Londres, el 16 de mayo de 2007, a los 86 años. Pero se la conoce por su nombre de casada: Mary Douglas. Su padre era funcionario del Servicio Colonial Británico y su madre era irlandesa y, por consecuencia, católica. Mary y su hermana Patricia fueron educadas en el colegio del Sagrado Corazón de Roehampton. Ya mayor, durante la Segunda Guerra Europea Interimperialista (mal conocida como Segunda Guerra Mundial) Mary estudió filosofía y ciencias políticas y económicas en Oxford y trabajó en la Colonial Office. En Oxford fue discípula de sir Edward Evan Evans-Pritchard. 

Tras recibirse en 1949 partió para el Congo Belga a realizar su trabajo de campo entre los lele, en el territorio que anteriormente perteneció al Reino de Kuba, entre los ríos Kasai y Loange. De esa estadía son fruto sus libros Peoples of the Lake Nyasa Region, que publicó como Mary Tew en 1950, luego del cual obtuvo su doctorado en 1951, y Los lele de Kasai, publicado originalmente en 1963. 
Vivió 11 años en los EEUU y en 1988 volvió a Londres. En 1992 llegó a ser Commander of the Order of the British Empire (CBE), y en 2006 fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra y fue condecorada con la Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico que pueden ver abajo de estas líneas.

Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico
M. Douglas Dama del Imperio Británico




















El punto que deseo destacar es que la obra de Mary  Douglas es valorada fuera de la disciplina porque permite comprender y explicar los posicionamientos ideológicos de las personas en una gran variedad de temas sensibles, como el cambio climático, los organismos genéticamente modificados (OGM), la industria farmacéutica, la macrobiótica, la comida vegetariana, la contaminación ambiental, las armas nucleares, la capa de ozono, la inseguridad, el desarrollo sostenible, o las multinacionales, pero la mayoría de los antropólogos no lo sabe o bien no comparte el mismo entusiasmo.
Algo que tienen en común todos los temas a los que se aplica la obra de Mary Douglas es que se refieren a las nociones (y por ende a las actitudes derivadas de ella) de riesgo, peligro y pureza. ¿Se ve?. De ahí derivan sus conexiones con la contaminación, la salud, los alimentos, los medicamentos y los estilos de vida. Pero lo interesante es que todo ello suele ir de la mano con actitudes hacia la libertad, la autoridad y las jerarquías, lo que alude a formas de organización social.
Esta línea de trabajo quedó inaugurada con la publicación de su libro Pureza y peligro: un análisis de los conceptos de contaminación y tabú (1966), el cual fue seguido de Los símbolos naturales, (1970), Cómo piensan las instituciones (1986) y Estilos de pensar: ensayos críticos sobre el buen gusto (1996). Por supuesto también exploró otros temas, como la economía, pero esta nota no pretende abarcar toda la obra de Mary Douglas, sino que se refiere sólo a la llamada “teoría cultural” o teoría de “grilla-grupo”.Esta es un realidad un producto colectivo en el que la antropóloga no estuvo sola. Según cuenta ella misma:
“Junto a Aaron Wildavsky escribí Riesgo y Cultura (1982), que desarrolla una teoría de la percepción del riesgo derivada directamente de Pureza y peligro. Fue un intento de aplicar a los entonces vigentes debates sobre la percepción del riesgo lo que los antropólogos entienden acerca de la percepción del peligro. En los setentas las teorías psicológicas en boga se concentraban en la psique del individuo, mientras que los antropólogos se interesan principalmente en las presiones sociales para adaptarse. Tratan de pensar sistemáticamente acerca de cómo es influenciado un individuo por la cultura que lo rodea. El subtítulo “Un ensayo sobre la selección de peligros tecnológicos y ambientales” indica el foco en la selección. Algunas de las cosas que tememos no son motivo de miedo para otras personas; hay algunos principios que seleccionan las cosas que estamos preparados para evitar. Los Lele temían a la brujería de sus vecinos, en base a evidencia muy endeble, y tenían miedo de ser fulminados por un rayo, un evento muy raro, pero enfrentaban otros peligros frecuentes con calma. Aproximadamente, ellos y nosotros nos interesamos más en los peligros de los que plausiblemente se puede culpar a alguien. Es parte de una teoría general de la politización de la naturaleza. Continué este libro con una reseña bibliográfica sobre la percepción del riesgo, La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales (1985) y posteriormente con la compilación de ensayos Riesgo y culpa (1992)”. (http://www.semioticon.com/people/Douglas.html mi traducción)
La idea original le fue sugerida a Douglas por los trabajos sobre la comunicación familiar de Basil Bernstein (Class, codes and control, 1977). Este sociólogo y lingüista británico postulaba que las familias que otorgan gran importancia a las jerarquías sociales educan a sus hijos haciendo permanentes referencias a su estatus subordinado de niño e hijo y a las conductas esperadas y restricciones correspondientes a esa posición (“Porque sos chico”, “porque sos el hermano mayor”, “porque sos varón”, “porque soy tu padre”, etc.). Mientras que otras familias para educar a sus hijos los inducen a reflexionar sobre las consecuencias directas de sus acciones y tomar en cuenta los sentimientos de los demás, considerando cómo se sentirían ellos si estuvieran en su lugar (“¿a vos te gustaría que se burlen de de vos porque sos gordo?”, “si vos fueras el perro ¿te gustaría que te tengan atado?”, etc.). 
 
Al primer tipo de familia Bernetein las denominaba “posicionales” y al segundo “personales”. La comunicación en las primeras se caracterizaba por un “habla (código) socialmente restringida” mientras que en las segundas se observaba un “habla (código) elaborada”.
Bernstein graficó estas dos dimensiones (grado de elaboración del habla y sistema de control familiar) en un sistema de ejes cartesianos, obteniendo cuatro cuadrantes. También se podría representar como una tabla de doble entrada con dos variables dicotómicas, que produce cuatro tipos de familias (ver Los símbolos naturales pag. 49).
Este esquema de análisis bidimensional fue lo que tomó inicialmente Mary Douglas, reteniendo la de la jerarquía como eje vertical con el nombre de “grilla” y llamando al eje horizontal “grupo”. Esta idea básica, según relató ella misma en una de sus últimas conferencias (sino la última), “fue radicalmente rediseñada por colaboradores creativos” como Aaron Wildsvsky, Michael Thompson, Richard J. Ellis y otros (Douglas, 2007). 

La Teoría cultural. Dimensiones


En su versión más difundida las ideas centrales de la teoría cultural son las siguientes.
Las estructuras de la organización social invisten a los individuos con percepciones que refuerzan esas estructuras en competencia con sus alternativas. Es posible encontrar en toda cultura cuatro (posteriormente otros autores agregarían una quinta) “visiones de mundo” o “sesgos culturales” en competencia que apoyan cada una de ellas diferentes modelos de organización social ideal y sirven como una guía para la formulación de grandes orientaciones valorativas o “modos de vida” sobre las cuales se fundamentan posiciones sobre distintas políticas. Estas cuatro visiones de mundo habitualmente denominadas: jerárquica, individualista, igualitarista y fatalista, surgen de la combinación de las dos dimensiones mencionadas anteriormente según se muestra en la siguiente figura.


La dimensión “grupo” se refiere al grado en el que los individuos se consideran parte de, se identifican con y son definidos por su pertenencia a unidades o colectivos sociales delimitados. Esta dimensión se refiere al grado de en que las personas que integran un grupo se sienten unidas a otras y se identifican con el grupo. En el extremo izquierdo (grupo débil) hay individuos separados y sin un sentimiento de pertenencia a una unidad común, por más que se asemejen entre sí en algunos aspectos. Cada uno de ellos es autónomo y autosuficiente, dependiendo básicamente de si mismo y sus propios recursos para salir adelante. La solidaridad es baja y si es que existen lazos entre ellos son débiles y laxos. En el extremo derecho (grupo fuerte) se ubican las personas con un fuerte sentimiento de pertenencia e identificación con un colectivo dentro del cual las relaciones sociales con más profundas y los lazos de unión más fuertes, personales y estables, como en la “comunidad” de Ferdinand Tönnies. Las elecciones y preferencias de los individuos se encuentran fuertemente influenciadas por el grupo.

La dimensión “grilla” se refiere al grado en que la interacción de los individuos está pautada por prescripciones sociales, como reglas, normas, leyes y tradiciones. En el extremo inferior (grilla débil) los individuos se enfrentan con poca o ninguna imposición de límites externos, al igual que con poca orientación o guía. Los individuos negocian permanentemente el carácter y los términos de sus relaciones e intercambios mutuos, lo cual implica mayor libertad pero también mayor incertidumbre y costos de transacción. Todo está por negociarse. En el extremo superior (grupo fuerte) se impone a los individuos un denso conjunto de normas sociales que restringen su libertad, limitan sus opciones y orientan su elecciones, pero también limitan su incertidumbre. Todo está ya prescrito de antemano. Cuanto más fuerte la grilla más importante resulta determinar la posición de un individuo en el sistema jerárquico, su pertenencia a una determinada clase de individuos, para saber cuáles son las normas de conducta por las que le corresponde guiarse. Asimismo cuanto más fuerte la grilla más marcado es el límite entre pureza a impureza (pecado, suciedad, transgresión, peligro, riesgo), mayor rigor se espera en el cumplimiento de las normas, y menor es la tolerancia a la transgresión.
Ambas dimensiones representan principios de regulación de la sociabilidad. Las dimensiones representan un continuo a lo largo del cual es posible encontrar diferentes posiciones. No son distinciones dicotómicas.

Como señalé anteriormente, este esquema de análisis permite dar cuenta de la toma de posición sobre numerosos temas: el cambio climático, la contaminación ambiental, la responsabilidad de las empresas multinacionales, el aborto, el tipo de alimentación preferida, los organismos genéticamente modificados, el uso de los recursos naturales, los métodos adecuados de educación de los niños, el desarrollo tecnológico, los medicamentos, las formas de consumo, los estulos de administración de empresas y otras instituciones, la moda, etc. Por supuesto, también ha sido objeto de críticas. Pero vamos por partes, como Jack el destripador. 
En la próxima entrega ofreceré una descripción más detallada de cada uno de las cuatro visiones de mundo. Y más adelante, tal vez, su uso en el análisis de riesgos ambientales, un tema en el que estoy involucrado a partir de un proyecto de Extensión de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP. 
Mientras tanto, ¿conocían la Teoría cultural? ¿sabían que es usada por profesionales de otras disciplinas? ¿Conocían sus aplicaciones prácticas en las políticas públicas y la gestión empresarial? ¿Qué opinan?.
Hasta la próxima.

Edito... Me olvidaba la bibliografía.

Bibliografía básica


Douglas, M. (2007 [1966]). Pureza y peligro: un análisis de los conceptosde contaminación y tabú. Ediciones Nueva Visión.
Douglas, M. (1978 [1970]). Símbolos naturales: exploraciones encosmología. Alianza.
Douglas, M. (1998 [1996]). Estilos de pensar: ensayos críticos sobre elbuen gusto. Gedisa.
Douglas, M. (2003). Risk and Blame: Essays in Cultural Theory. Routledge.