domingo, 8 de marzo de 2015

El lugar de de las ciencias sociales en el desarrollo tecnológico en Argentina

Quise darme de alta en el banco de evaluadores del programa Bec.ar (http://campus.becar.gob.ar/) y después de conseguir que solucionaran unos problemas técnicos que tenía la plataforma logré ingresar para descubrir que este programa no contempla el otorgamiento de becas a las ciencias sociales. Los siguientes con los ocho grupos de especialidades que contempla el programa:

Grupo 1) Ingeniería
Grupo 2) Biología, Cs. Naturales, Cs. de la salud.
Grupo 3) Ciencia y Tecnología, Energía, Hidrocarburos
Grupo 4) Química, farmacia, alimentos
Grupo 5) Física, Matemática, GEología, Cs. de la tierra
Grupo 6) Acuicultura, Cs. del mar
Grupo 7) Neurociencia
Grupo 8) Agroindistria, Agronomía, Veterinaria

En realidad las ciencias sociales podrían estar en todos los grupos, dado que hay estudios sociales de la ciencia, la tecnología, la salud, la alimentacion, la agroindustria, etc. Todos estos temas pueden ser abordados desde la psicología, la antropología, la sociología, las cs. políticas, etc. Al parecer en el programa Bec.ar sólo tienen cabida las "STEM" (Science, Technology, Engeneering, Mathematics).
La prioridad para las STEM en desmedro de las ciencias sociales y las humanidades se impuso en los EEUU en la década del ochenta con la reforma neoliberal del conservador Ronald Reagan.
Resulta ser ésta una concepción bastante retrógrada y limitada, casi dría yo "cuadrada" de la ciencia, que ignora que en los sectores más "de punta" la investigación es transdisciplinaria e involucra siempre a "las ciencias sociales y las humanidades".

No hay manera de hacer desarrollo en inteligencia artificial sin tener en cuenta la lingüística, la semiótica, todas las ciencias de la comunicación, no solamente la ingeniería. ¿Se imaginan el diseño de videojuegos interesantes o de sistemas de realidad virtual sin la participación de las artes plásticas, el diseño en comunicación visual, y la música?

No hay manera de que los estudios de neurociencia no se toquen en algún punto con los de psicología y antropología cognitiva. Por mucho que el nuevo fetiche del "neuromarketing" deslumbre a más de un ingenuo, sólo con electrodos no terminamos de entender la comlejidad del comportamiento humano, si dejamos de lado los estudios del consumidor en los que participan el marketing tradicional, la semiótica, la antropología y la psicología.

No encuentro lugar para los estudios interdisciplinarios en el esquema de especialidades de Bec.ar. Por poner un ejemplo, un estudio sobre las consecuencias del consumo de alimentos transgénicos industrializados, que es un tema bastante actual sobre el que se debería hacer mucha investigación, puede involucrar a la agronomía, la veterinaria, la química, la ingeniería, las ciencias de la tierra, la agroindustria, las ciencias de la salud, la biología, y las ciencias naturales. Y si se trata de alimentos de origen marino también se sumarían la acuicultura y las ciencias del mar.

Y en todos los casos puede incluir estudios psicológicos, antropológicos y sociológicos de los patrones del consumo y los aspectos simbólicos, como el marketing de los alimentos, los estilos de vida (fast food, vegetarianismo, veganismo, etc.)

Al parecer el ministro Barañao sostiene un doble discurso, puesto que por una lado reclama a las ciencias sociales mayor relevancia social, pero por otro las excluye, como en este caso, de algunas oportunidades para que se involucren en el estudio de temáticas relevantes para el desarrollo científico y tecnológico. Y además el sitio web del Mincyt destaca como un logro positivo que la proporción relativa de inscripción a carreras de ciencias sociales haya disminuido ante las ingenierías.

La nota al respecto destaca que "Esta transformación es producto, en gran medida, de las políticas de Estado que buscan promocionar las carreras científicas y tecnológicas". Dando a entender de este modo que las sociales no son "carreras científicas".

A mi modo de ver es un gran retroceso copiar las políticas de Reagan en esta época y es poco estratégico hacerlo desde nuestra condición de país periférico. En contraste, varias multinacionales cuentan en sus laboratorios de desarrollo de productos con antropólogos sociales, como por ej. Ellen Isaacs en PARC-XEROX, Genevieve Bell en Intel, o Blanca Juti en Nokia. El gobierno de los EEUU incorpora antropólogos y otros científicos sociales a sus tropas en Irak, el Pentágono incorpora científicos sociales de diversas disciplinas a su proyecto Minerva (en estos casos no es muy loable la finalidad, pero están reconociendo la relevancia del conocimiento social para fines prácticos).

No es fácil hacer contribuciones relevantes "desde afuera", es decir, cuando no se tiene participación en los desarrollos y sólo queda la posibilidad de explicar a posteriori por qué se podría haber hecho mejor si hubieran sumado a un científico social al equipo.

Algún oficialista destacará inmediatamente que en la última década aumentaron los sueldos de los científicos. No es poca cosa, por supuesto, pero ello no invalida este otro (grueso) error. Quienes han visitado el parque de diversiones Truchópolis habrán notado que allí tampoco están las ciencias sociales. Cuando lo visité el primer año de su funcionamiento y pregunté explícitamente qué había de ciencias sociales, el empleado tuvo que tomarse unos segundos para pensar y entonces me respondió "la plaza de la memoria". Sin embargo el parque mismo no existiría sin las artes del espectáculo, el diseño y la comunicación. Ni hablemos de analizar Tecnópolis como una escenificación de la idea de Ciencia de este gobierno. Eso sería semiótico.

Habría que preguntarse ¿las ciencias sociales están excluidas de Tecnópolis y del plan Bec.ar porque no hacen aportes relevantes para el desarrollo tecnológico que busca el gobierno, o no hacen aportes relevantes porque están excluidas de la participacíón en los proyectos de desarrollo tecnológico?