miércoles, 17 de junio de 2015

Umberto, ...erto, erto y la Galaxia Gutenberg

Recientemente el escritor y semiólogo italiano Umberto Eco volvió a pronunciarse en contra de las redes sociales, pero además en forma notablemente despectiva contra sus usuarios. Eco dijo:
«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios» (Diario ABC)
La caricatura de Umberto Eco fue tomada de http://rincon-de-la-web.blogspot.com.ar/2011/10/umberto-eco.html

Lástima que un intelectual como Umberto Eco no registre los cambios que están ocurriendo en el mundo y las posibilidades que entrañan. Tampoco puede sorprender que no lo vea, dado que él es producto y parte de la época que está quedando atrás, la de la Galaxia Gutenberg. 
 
Es verdad que las redes y las nuevas tecnologías permiten que se publique cualquier cosa y no sólo lo de alta calidad. Pero sabemos que en esta época la creatividad y la innovación son indispensables y sólo si permitís que se publique de todo (sin filtro) aumentás las probabilidades de que aparezcan más cosas nuevas y valiosas. 

Cualquiera que trabaje en creatividad sabe que una primera etapa es de apertura, como la lluvia de ideas, en la que no conviene ejercer ningún tipo de censura. Entonces salen cosas muy disparatadas, muchas tonterías y cosas imposibles. Pero sin esa apertura no hay posibilidad de romper los moldes para que surja algo verdaderamente nuevo y no una mera variante de lo mismo.

La Naturaleza trabaja de la misma manera para producir novedades y así es como transcurre la evolución. Las mutaciones (lo nuevo) son aleatorias y la mayor parte de ellas no son ventajosas y no prosperan. Pero gracias a esa posibilidad cada tanto ocurre una mutación beneficiosa que da lugar a una mejora y mayores posibilidades de adaptación y reproducción a sus portadores. Y la Naturaleza es más vieja que la especie humana y probablemente nos sobreviva.

Desde la invención de la imprenta estamos acostumbrados a un modelo de medios en el que los productores son profesionales (como Eco), los empresarios (editores) ponen el filtro que decide qué será publicado y el resto de la humanidad se compone de consumidores. Desde la invención de Internet se hizo posible otro modelo, que viene extendiéndose, en el que todos son prosumidores y los editores son prescindibles. Es comprensible que los beneficiarios del modelo viejo se resistan a su reemplazo. Por eso se habla de “piratería”, de “delitos informáticos” y se tratan de reforzar tanto los derechos de propiedad intelectual y el copyright.

Es innegable que han cambiado las maneras de producir conocimiento. Y cuando digo “conocimiento” no me refiero sólo a lo que la academia entiende por conocimiento. Las patentes de todo tipo (de software, de medicamentos, de maquinaria, las biotecnológicas, etc.) también son conocimiento y están en el corazón mismo del sistema productivo. En una palabra: están cambiando cualitativamente las fuerzas productivas, muchachos. Y cuando eso ocurre, necesariamente se modifican las relaciones de producción, y las formas de propiedad, que como decía Carlitos, son su expresión jurídica. 

Por eso comenzaron a surgir primero en la industria informática las nuevas “licencias”: GNU, GPL y luego se extendieron a otras formas de producción intelectual, mediante las licencias Creative Commons. Ese es el futuro. La propiedad intelectual y la Galaxia Gutenberg (Eco incluido) son el pasado. Resistirse a estos cambios es como pretender retener el agua con las manos o tapar la luz del sol con las manos. Estamos en el punto en el que las viejas formas de propiedad (intelectual) típicas de la era industrial están frenando el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas. Por ende, el sistema mismo pide su adecuación, no un grupo político anti-sistema. 

Y como ocurre en todo cambio dialéctico, la superación de la contradicción lleva a algo nuevo, que en este caso ya no será capitalismo y tampoco será el socialismo que se viene proponiendo desde el siglo XIX. Será algo nuevo, surgido del seno de este capitalismo industrial insostenible y agonizante que tenemos hoy. Cómo será exactamente nadie puede saberlo. Pero todos podemos participar en su construcción para que sea como queremos. Yo veo un sol asomando en el horizonte. Que a Eco lo encandile me resulta comprensible. De última, los ecos suenan cada vez menos hasta extinguirse.