martes, 22 de septiembre de 2015

¿Para cuando un software libre para análisis cualitativo de datos?

En 1997 presenté mi primer artículo sobre el software para análisis cualitativo de datos, tras haber comparado el uso de dBase III Plus y NUD*IST 3 para realizar análisis semiótico de enunciados.
En aquella época estaba muy satisfecho con las prestaciones del software de QSR, a pesar de lo que hoy considero como limitaciones.

Dícté numerosas capacitaciones de análisis cualitativo asistido por computadora mediante NUD*IST 3 y 4 y luego NVivo 1.3 (ambos de QSR). Hasta que apareció el Nvivo 7, la primera versión de este programa desde que QSR se convirtió en partner de Microsoft y ahí se pudrió todo.

El Nvivo adquirió todas las virtudes y defectos de los prorgamas de Microsoft: con la intención de volverlo más vistoso, fácil e intuitivo de usar se rediseñó toda la interfaz, que resultaba asombrosamente similar a la del Outlook, a la vez que se abandonó una de las mayores fortalezas que tenía el NUD*IST, su lenguaje de comandos. Yo hice un uso intenso de ese lenguaje y siempre lamenté su pérdida.

El NVivo 7 multiplicó varias veces su tamaño y sus requerimientos de sistema (memoria, procesador, requerimientos gráficos). Desde entonces usa Microsoft .NET y MicrosoftSQL Server, tiene numerosos bugs que provocan el cierre repentino del programa y comenzó a tener por cada versión varios service packs y hotfixes. Nunca antes los había tenido.

Nvivo 10, de QSR
Comenzaron a agregarse funciones y herramientas nuevas ("chiches")  para realizar diversos tipos de análisis cuantitativos, algo a mi juicio completamente inútil en un programa para análisis cualitativo. ¿Qué utilidad puede tener un análisis por conglomerados de textos que no provienen de una muestra estadísticamente representativa?

Cuando hice mi tesis usé Nvivo 10 y probé el uso del análisis de conglomerados, con resultados muy interesntes que confirmaban mis supuestos sobre la manera como se agruparían los documentos en función de su similitud. Así es que me interesé en saber en qué datos se basaba el programa para realizar los agrupamientos. Como esa información no figura en la ayuda del programa me contacté con el servicio técnico (lo mejor que tiene el NVivo es su servicio técnico) y logré que me enviaran un documento en el que se explica este procedimiento. Resultó ser que el programa agrupa los documentos basándose en la codificación de los mismos en todos los nodos. Lo cual es tramposo. Porque si el software encuentra similares dos documentos del mismo organismo estatal  no es porque su contenido, su estilo, su lexicografía sea semejante, sino porque ambos están codificados (por el investigador) en el nodo de caso correspondiente a dicho organismo. Esto es una petición de principio. Es como conlcuir que dos personas son parecidas sabiendo que son hermanos.

Otros inconvenientes del NVivo 7 en adelante son que es muy caro, usa la técnica de validación online de Windows (con lo cual se vuelve muy difícil de compartir) y además la licencia TIENE FECHA DE VENCIMIENTO!. O sea, vos comprás el programa, pero después de algo así como tres años se bloquea y si querés seguir usándolo tenés que volver a comprarlo, aunque la versión que tenés siga siendo la última. Esta práctica es legal pero injusta. De hecho, me parece mafiosa.

Todo esto lo vengo comunicando desde hace años a QSR cada vez que me invitan a participar de su encuesta anual de usuarios y de instructores independientes. Pero sus políticas no han cambiado en nada en este sentido. Al contrario. Se profundizan progresivamente.

Así es que he declarado BASTA y me he puesto en campaña para encontrar un software libre de análisis cualitativo. ¿Y saben qué? No hay ninguno que valga la pena. He revisado media docena y nada. ¿En qué me baso para afirmar esto? En los mismos criterios que expresé en mi ponencia de 1997: un buen software de análisis cualitativo tiene que
  1. poder trabajar con textos (preferentemente aceptando formatos binarios de procesadores de texto de uso extendido (como .doc, .rtf, odt) y pdf. 
  2. codificar dichos textos en categorías jerárquicas (conceptuales y demográficas o atributos)
  3. distinguir entre unidades de análisis (casos) y de observación (documentos)
  4. realizar búsquedas de texto verbatim y aproximadas (por similitud)
  5. recuperar lo codificado en una categoría o en una combinación de categorías usando operadores booleanos (and, or, not), o sea los cruces de categorías, incluyendo la elaboración de matrices cualitativas, producto del cruce de dos grupos de categorías (conceptuales o demográficas).
  6. codificar automáticamente los resultados de las búsquedas textuales tanto como de las consultas de lo codificado.
  7. Proporcionar diversos tipos de informes del estado actual del proyecto (libro de códigos, cantidad de texto y de documentos codificados en cada categoría, etc. y acceso al texto mismo)
Lo anterior es imprescindible para un análisis cualitativo básico, general, ya sea que se trabaje con enfoque de la Grounded Theory, hermenéutico, análisis cualitativo de contenido, análisis de discurso, etc. Luego deberían existir módulos optativos con funciones específicas para distintos tipos de análisis, por ej. para análisis cuantitativo de contenido pueden agregarse módulos de conteo de frecuencias de palabras y sus repectivos gráficos, como tiene el QDA Miner y el Nvivo, entre otros. Otros módulos para quienes deseen hacer análisis de redes discurso, o de redes semánticas, o análisis automático de discurso, para quienes necesitan procesar imágenes, video, audio, etc. De modo que cada usuario pueda elegir instalar o no, activar o no cada módulo, según sus necesidades y preferencias.

Para mi forma de trabajo un software que no elabore matrices cualitativas a partir del cruce de categorías no reúne los requisitos mínimos. Y lo que he encontrado en mi última búsqueda es que aún no existe un software libre para análisis cualitativo que realice esas funciones.

El AQUAD 7 tiene todas las complicaciones típicas de los programas GNU y tantos errores que termina resultando inoperante. El Open Code 4.2 es de tipo “code & retrieve”. Muy elegante y fácil de usar, pero no realiza ningún tipo de cruce de categorías. Lo mismo vale para el EdET y el QDA Miner Lite que es es gratis (freeware) pero no libre.

El Libre QDA parece muy auspicioso pero ni siquiera está en pañales. Aún no ha nacido. No existe ni una demo o una versión beta que se pueda probar . 

El Weft QDA dice que lo hace pero no funciona. Lo probé y los resultados de búsqueda son inconsistentes. Me mostraba sólo una parte de los resultados que debía mostrar. O sea, yo sabía que había más resultados pero el programa no los mostraba. Además la misma web del programa tiene esta advertencia del autor:
“IMPORTANTE: este software se ofrece sin ninguna garantía ni soporte. Algunas personas aún así podrían encontrarlo interesante e incluso útil, pero:
  • no es para proyectos importantes como una tesis doctoral.
  • La versión 1.0.1 contiene errores que pueden ocasionar la pérdida de datos en sus análisis o volver ilegible el archivo de proyecto.” (http://www.pressure.to/qda/)
Tengo noticias de la existencia de programas libres de análisis cualitativo que sólo corren en Linux, lo que puede ser interesante para los usuarios de Linux, que son una minoría y parece que lo seguirán siendo durante muchos años más. 

Una solución sería escribir mi propio software. Pero yo no soy programador ni tengo la intención de aprender a programar a esta altura de mi vida. Hoy día los dos programas comerciales más usados para esta finalidad, el Nvivo y el Atlas/ti tienen muchas más funciones que las básicas y tienen la contra de ser privativos, caros y (al menos el Nvivo) estar llenos de errores.  Por eso pregunto ¿para cuando un programador o grupo de programadores levantará el guante de producir un software a la altura de los comerciales en prestaciones pero que sea más sencillo y libre? Si aparece alguno cuenta con mi apoyo en lo que sí puedo ayudar, que no es ni apoyo financiero ni trabajo de programador, sino como usuario, investigador, académico y docente. ¿Algún interesado?

miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Descubrirte o diseñarte?

Desde numerosos libros, páginas webs, revistas, blogs y programas de TV e incluso anuncios publicitarios te invitan a “ser vos mismo”, “descubir quién sos”, “descubrir tu verdadero yo”, “quien sos vos en realidad” o a “descubrir y/o liberar todo tu potencial”. El siguiente video, muy interesante por cierto, es un ejemplo de lo que estoy diciendo.



Aquí se apela a la idea tomada, según la tradición, de Miguel Ángel:
Miguel Ángel fue un autor que destacó en el trabajo del mármol, llevando a sus máximas consecuencias el concepto extractivo del cincelado. El propio autor reconocía que escogía los bloques de mármol para sus creaciones porque era capaz de ver la obra que contenían en su interior. Es decir, planteaba el trabajo del mármol como el arte de extraer las obras de los bloques de piedra en que se encerraban, de liberar a las figuras de la materia sobrante en que estaban aprisionadas (Tomado de la web “En clase de arte”)
Bien entendida esta es una hermosa metáfora. Pero lamentablemente con frecuencia se la utiliza de un modo poco conveniente. Ya retomaré la metáfora.

La misma idea se encuentra en la doctrina del “Desarrollo Humano”, de los economistas Mahbub Ul Haq y Amartya Sen, que promueve oficalmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este enfoque asigna al Estado el rol de fortalecer las capacidades y aumentar las oportunidades de las personas y el de "remover los obstáculos" o "quitar las barreras" que impiden a las personas alcanzar espontáneamente su potencial.

Aceptar estos llamados a ser vos mismo y liberar tu potencial es aceptar la tesis de que tenemos un “yo mismo” prefabricado e inmutable, programado al menos desde el nacimiento. Sólo así tiene sentido la busqueda por “descubrir quién sos vos en realidad”, por “descubrir tu verdadero ser” o “tu verdadero yo”. Sólo aceptando esta tesis tiene sentido la aspiración de “descubrir y liberar todo tu potencial”. (ver https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_del_potencial_humano).

Pero ¿cómo hacés para saber “quién sos en realidad”? ¿Y cómo hacés para saber hasta dónde llega tu potencial? ¿Y cómo es que te tocó cierto potencial y no otro? ¿Quién lo determinó eso? ¿O acaso todos tenemos el mismo potencial? Se supone que no, porque entonces no haría falta “descubrirlo” pues sería una constante para todos los seres humanos.

Aceptando esta tesis econtraremos numerosas personas dispuestas, por una módica suma, a ayudarnos a “descubrir quiénes somos realmente”, mediante alguna técnica o comprando sus libros. Pero esta gente, que no te conoce, ¿cómo hace para saber algo sobre vos que ni vos mismo sabés? ¿son adivinos? ¿Tienen vista de rayos X para ver la escultura dentro de la piedra? ¿tienen otros poderes especiales? Algunos sí pretenden tenerlos. No todos. Si querés creerles a quienes dicen tenerlos estás en tu derecho. Yo elijo otra interpretación.

Nadie (ni vos mismo) puede saber “quién sos en realidad” porque no existe ningún “vos mismo” o “verdadero yo” que pueda ser “descubierto”, ni existe ningún potencial preestablecido que pueda ser “liberado”. La cosa es muchisimo más interesante. Los seres humanos somos asombrosamente plásticos, dúctiles, indeterminados, en comparación con otras especies naturales. No sólo podemos aprender infinidad de cosas, realizar innumerables actividades y adquirir una variedad enorme de habilidades, sino que además podemos ELEGIR cuales.

El potencial de todo ser humano es infimito, porque no tiene preestablecido ninguno en particular. Es como una página en blanco ¿Qué texto contiene una página en blanco? Ninguno, obviamente. ¿Y en potencia? Infinitos textos ¿Por qué? Porque no hay restricciones. Antes de escribir la primera letra la entropía es máxima, como decían Shannon y Weaver. Los posibles textos son infinitos. Para un observador ajeno, es imposible predecir cual será el texto que efectivamente contendrá la página una vez que haya sido escrita. Pero no para el escritor. Porque el escritor no necesita predecir en el sentido de “adivinar” o “descubrir” un texto que ya está escrito, “encerrado”, “contenido” en el papel. El escritor lo inventa y, como depende de él (o ella), puede adelantar qué va a decir esa página. Dirá lo que él (o ella) ha decidido que dirá.

Así ocurre con los seres humanos. La metáfora de la escultura es válida en la medida en que “el material sobrante” es tal, no en relación a una escultura objetivamente preexistente en el bloque de piedra, sino en relación al modelo o diseño que el escultor tiene en su mente. Dado ese diseño, el escultor sabe qué es lo que sobra para transformar el bloque en la escultura que ha decidido hacer. La escultura no preexiste “en la piedra”. Está en la mente del escultor.

Siguiendo con la metáfora, no pierdas tiempo tratando de “descubrir quién sos en realidad”. Diseñate. Decidí quién querés ser. Quién VAS a ser. No necesitás de ningún adivino. La decisión es exclusivamente tuya.

En la medida en que seas el escultor de tu vida, una vez que hayas visualizado tu “obra” finalizada sabrás qué te está sobrando para que la misma aflore a partir del bloque que sos hoy. Sabrás qué tenés que remover para hacer realidad tu diseño ¿Qué hábitos y actitudes te están sobrando hoy, que no dejan aflorar la persona que querés ser? ¿Qué conversaciones te están sobrando? ¿Te decís que tu sueño no es para vos, que no te lo merecés, que es una utopía o que sólo es para quien nació con estrella y no para vos que naciste estrellado? ¿Qué prejuicios, qué miedos, tenés que “remover” de tu bloque? ¿O tal vez aún no visualizaste tu escultura terminada, quien querés ser? Nadie te puede contar cómo es. Porque nadie más que vos puede saberlo.

Claro, que la decisión por sí sola no alcanza. Luego de haber decidido sigue un trabajo sobre vos mismo(a) para transformarte en quién querés ser. Hay que esculpir. Y no es fácil. Y lleva tiempo. Ahí sí contás con profesionales que te pueden asistir mediante diversas “tecnologías del yo”, como las llamaba Focucault, a lograr el resultado que vos habrás elegido.

Los que se ofrecen para ayudarte a “descubrir tu verdadero yo” también usan tecnologías del yo. Pero hacen pasar por técnicas de “descubirmiento” de algo que “siempre estuvo ahí” lo que en realidad es un trabajo de modelado artesanal de lo que sólo llegará a existir a partir de su intervención. Ellos deciden por vos quién serás, aunque en el camino te digan que sólo están revelando quién siempre fuiste en el fondo sin saberlo.

No necesitás descubrir nada. No tenés un potencial “oculto” que pueda ser “liberado”. Tenés toda la libertad del mundo para elegir, para diseñarte. Y también toda la responsabilidad para emprender la transformación que te lleve al resultado que visualizaste anticipadamente. Es a la vez más difícil que ponerse en manos de un adivino y mucho más apasionante.

¿Qué hay en tu jabón? En particular, nada. En potencia, todo. ¿Qué podés sacar de él? Lo que vos quieras. Siempre y cuando te pongas a tallarlo.

Nota: La imagen de La piedad está tomada de Wikipedia y tiene licencia Creative Commons.

Bibliografía citada:



Foucault, M. (2008). Tecnologías del yo y otros textos afines. Buenos Aires: Paidós - ICE - UAB.
Shannon, C. E., & Weaver, W. (1981). Teoría matemática de la comunicación.