domingo, 6 de marzo de 2016

El coaching como disciplina, proceso y profesión

Al fin he vuelto tras unas hermosas vacaciones y la felicidad de haber alcanzado un objetivo por el que vengo trabajando hace dos años: ¡he completado mi formación como Coach Ontológico Profesional!. 
Como si fuera poco tener que explicar recurrentemente qué es la Antropología y qué hace y que no hace un antropólogo cada vez que alguien pregunta "¿Y qué profesión tenés?", ahora le he agregado el coaching, sólo para complicarles la vida a los curiosos. A partir de ahora algunas personas quedarán doblemente perplejas al eschuchar la respuesta "antropólogo y coach ontológico". A partir de aquí veo dos posibilidades: 1) sigue una conversación de al menos media hora explicando en qué consisten ambas profesiones y cómo las combino. 2) El(a) curioso(a) responde: "¡Ah!", y ahí termina todo. Por eso en esta oportunidad la nota va dedicada a explicar de qué se trata mi segunda profesión.

Esta nube de palabras está hecha con Wordle


 ¿Qué es el coaching ontológico?

A todos nos pasa alguna vez en la vida, o con cierta frecuencia, que nos enfrentamos a algún desafío que nos parece superior a nuestras capacidades. Algo extraordinario, fuera de lo habitual para nosotros. El coaching es precisamente una disciplina que nos permite superar nuestras limitaciones y ampliar nuestras capacidades para convertirnos en el tipo de persona que necesitamos ser para lograr lo que deseamos, en cualquier dominio (personal, familiar, laboral, profesional, emocional, en los estudios, en la pareja, etc.).

Como toda disciplina requiere de un proceso de aprendizaje y de entrenamiento. De ahí el nombre coaching, que significa “entrenamiento” en inglés. ¿Y qué aprendemos en coaching? Aprendemos:
  1. A identificar nuestros modelos mentales, nuestras creencias y nuestros hábitos, en especial aquellos que nos limitan, a fin de poder sustituirlos por otros más adecuados.
  2. A reconocer y gestionar nuestras emociones.
  3. A comunicarnos en forma más efectiva, teniendo un habla responsable y una escucha comprometida.
  4. A generar confianza para establecer relaciones con otras personas que nos permitan coordinar acciones con ellas para alcanzar los resultados que deseamos en distintos ámbitos.

¿Qué NO es el coaching?

No es consultoría ni mentoring, porque un coach no aconseja, no baja línea, no te dice lo que debes hacer. Tampoco qué haría él en tu lugar, pues él es él y tú eres otra persona diferente. 

No es terapia, pues no diagnostica ni busca una “cura”. No maneja una noción de normalidad sobre la que juzgar que algunas personas están enfermas. Tampoco se interesa por conocer tu pasado o explicar porqué estás hoy como estás.


¿Cómo procede?

El coaching es una herramienta para que tu mismo diseñes el futuro que deseas para ti y vayas por él. Opera mediante una serie corta de sesiones (hasta seis generalmente) de 40 minutos cada una, que consisten en una conversación (entrevista) con un profesional formado, avalado y acreditado como tal (por una asociación profesional). En ellas el coach sólo te hace preguntas. Un tipo de preguntas reflexivas que tal vez a ti solo no se te ocurrirían, para que tu mismo encuentres las respuestas. De este modo tu decides lo que quieres lograr, qué obstáculos estás encontrando actualmente para lograrlo e identificas cuales son los recursos con los cuales tú mismo cuentas (o que están a tu alcance) para salir adelante.


¿Por qué “ontológico”?

La ontología es el estudio del ser. Como seres humanos somos una coherencia de tres grandes dominios: el corporal, el lingüístico y el emocional. Cuando nos proponemos objetivos o resultados extraordinarios para nosotros (algo que está fuera de lo que nos es habitual) es posible que quien estamos siendo hoy día no nos alcance y necesitemos modificar nuestra manera de ver el mundo (nuestros prejuicios, por ej. sobre nosotros mismos, o los demás o sobre las circunstancias, sobre lo que es posible y lo que no es posible), o nuestra manera de sentir (vencer temores, vergüenza, abandonar resentimientos, superar desconfianza, etc.) o nuestra corporalidad (disposiciones corporales), dado que comunicamos con todo nuestro cuerpo y no solo con las palabras. 

Así en las sesiones de coaching examinas tu mismo quien o cómo necesitas ser (en estos tres dominios) para alcanzar tus metas. El coach no juzga tus metas, no tiene expectativas respecto a tus resultados, ni tiene una “receta secreta para el éxito” que comunicarte. El coaching ontológico no es conductista sino que es constructivista y sistémico. Entiende que los resultados emanan de quien la persona es. En el conductismo los resultados provienen de las acciones.


¿Cuando es pertinente realizar un proceso de coaching?

Por supuesto que el coaching no sirve para todo. Tiene sentido realizar un proceso de coaching cuando hay algo que estás queriendo lograr y no estás pudiendo, en cualquier dominio (estudios, trabajo, relaciones personales, familiares, etc.) o tienes creencias o emociones que te limitan en tus posibilidades de alcanzar tus objetivos. Y sobre todo, sientes un profundo deseo y necesidad de cambiar. Si te encuentras satisfecho y cómodo con tu situación actual no necesitas coaching. Tiene que haber algo en tu presente que sea como una piedra en el zapato de lo que te quieres liberar, para que el coaching te resulte útil. 

Si tienes alucinaciones, escuchas voces, o padeces ataques de depresión o de pánico, no es coaching lo que necesitas. Tampoco te sirve para interpretar tus sueños o encontrar el origen infantil de tus problemas actuales. Como dije antes, sirve para diseñar el futuro que deseas para tí y quien y cómo necesitas ser para alcanzarlo. No explica por qué pasa lo que pasa, sino que está para hacer que las cosas pasen.


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