sábado, 4 de febrero de 2017

Luchar contra los problemas no sirve. Hay otra manera.

Ayer vi una noticia en el diario El Día, de La Plata: “Crean una ONG en El Mondongo para luchar contra la inseguridad” y lo primero que pensé fue “es probable que a partir de ahora aumente la inseguridad en el barrio El Mondongo”. ¿Y por qué?. Básicamente por dos motivos.



1. Obtenés más de aquello a lo que le prestás atención


 Así dicen las neurociencias desde hace poco, la programación neurolingüística y el mindfulness desde hace décadas y las religiones orientales, como el budismo, desde hace siglos. ¿Por qué? Porque si te gusta pensar, por ejemplo, que el mundo fue y será una porquería, que es una jungla, que está en contra tuyo, vas a andar por la vida prestando atención a todos los hechos que corroboren tu idea de que el mundo es una porquería. Y los vas a encontrar. Porque “porquería” es un juicio, no un hecho. Es una interpretación. Y lo mismo ocurre con “inseguridad”.

Y vas a interpretar lo que veas de manera que corroborar que tenés razón. Pregúntenle sino a cualquier celoso(a) cómo hace para encontrar “evidencias” de la infidelidad de su pareja en cualquier conducta o elemento. Todo es sospechoso y todo “cierra”. Aunque no pase nada.
La infidelidad o la honestidad o la inseguridad están en el ojo del observador. Todo depende de cómo prefieras verlo. Los hechos no cambian mágicamente sólo porque te lo propongas. Cambia tu interpretación de lo que pasa.

Acá ya puede haber gente dispuesta a argumentar que los robos no son sólo una “sensación”. Y tienen razón. Es un hecho que hay personas que ingresan a la casa de otros sin permiso para llevarse objetos de valor y que se producen cierta cantidad de estos hechos cada día en algún lugar. “Inseguridad” es una interpretación. Y abarca mucho más que robo. De hecho, se basa en el temor a la posibilidad de que ocurran hechos como los robos y también a la simple existencia de personas extrañas a las que se les ve el aspecto de “amenzantes” o con actitudes “sospechosas”. Una calle poco iluminada ya se suele considerar insegura.




Aquello en lo que focalizás tu atención, crece y te domina. Si algo no te agrada quitale el único poder que tiene: tu atención. Dice Estanislao Barchrach, el neurocientífico argentino autor de “En cambio”:

"Estamos esculpiendo nuestro cerebro momento a momento según a qué decidimos prestarle atención. [...] Somos eso a lo que le prestamos atención. ¿Qué creés que va a pasar con tu vida presente y futura si le prestás atención sólo a las cosas malas que suceden, si sólo focalizás en el dolor, lo negativo, el miedo, la venganza? Más de eso obtendrás, más de eso serás" -Estanislao Bachrach (En cambio, p.314)

2. Un sistema creado para atender un problema social tiende a expandirlo



También es sabido que las organizaciones que luchan en contra de algo suelen ampliar la definición de ese algo hasta límites asombrosos. Por ej, una vez alguien que trabajaba en un programa que se ocupan de atender la discapacidad me contó que ellos no contabilizan la cantidad de personas discapacitadas sino la cantidad de “personas afectadas por la discapacidad” a las que definen como “personas en hogares con discapacitados”. Y con ese artilugio resulta que más de la mitad de la población argentina está “afectada por la discapacidad”.


La gravedad y extensión del problema determina la importancia de la organización o sistema que se ocupa de él. Cuanto más grave es el problema y más extendido está más se justifica entonces que solicite apoyos, financiamiento, atención, etc.


Atención que no estoy diciendo que una ONG contra la inseguridad impulse la comisión de delitos, sino que ofrecerá una definición tan amplia de inseguridad que más personas están afectadas y más grave será el problema. Todo esto sin que hayan cambiado los hechos en lo más mínimo.


El celo de algunas personas que militan en organizaciones o programas que “luchan contra” la discriminación, la violencia de género o el bullying, por ejemplo , puede llegar a considerar a una simple mirada o incluso a la “indiferencia” misma como violencia, discriminación o bullying. De la violencia física se pasa a la psicológica, y luego a las “sutiles formas de violencia” no declarada. O sea hay violencia por todos lados. Como decía Thoreau “Sólo amanece el día para el que estamos despiertos”.

3. Los sistemas tienden a perpetuarse

Por último y por lógica, una organización cuya misión es luchar en contra de algo, necesita que ese algo EXISTA. Si ese problema dejara de existir, si la organización “ganara” la lucha contra el problema, en ese mismo acto perdería todo sentido su propia existencia y debería disolverse. Su victoria sería su muerte. Y, como dice la ley de Murphy, los sistemas tienden a perpetuarse.
De modo que está en el propio interés del sistema “anti X” que “X” exista. Siempre. Por eso las organizaciones que luchan en contra de un problema son la garantía de que ese problema sea imposible de resolver. ¿Cuánto hace que se viene luchando contra la pobreza, el narcotráfico, la corrupción, el racismo, la violencia de género, el “subdesarrollo”, el delito, etc. ¿Y cuánto se ha avanzado? Por mucho que se haga, estos problemas son cada vez más graves y extensos. Y no puede ser de otra manera.

Murray Edelman (1991) sostiene en “La construcción y uso de los problemas sociales”, que “las estructuras burocráticas crean y perpetúan enemigos”. Entiéndase por “estructura burocrática” lo que vengo llamando “sistema”, cualquier organización (estatal o privada) que tiene la misión de luchar contra un problema.

"Algunas organizaciones administrativas obtienen recursos presupuestarios en la medida en que un cierto enemigo es aceptado como real y amenazante. Los miembros del personal tienen un incentivo para construir a tales enemigos; están en juego sus carreras, su status y sus ingresos" (p. 98).
 "[...] hay razones sistémicas [...] para que los funcionarios superiores del FBI, la CIA y los comités legislativos de las fuerzas armadas y la seguridad interior sigan identificando enemigos con más celo que la población general. Establecer organismos gubernamentales para tratar sobre la seguridad externa o interior significa asegurar que sus funcionarios superiores verán amenazas serias a la seguridad y de tal modo preservarán una función, un presupuesto y sus carreras.

"En el nivel individual, el principio psicológico involucrado en este caso es el vínculo entre motivación y percepción [...]. La motivación es generada por la creación de una unidad organizacional y la asignación a ella de una función particular. Para la concepción convencional el establecimiento de tales organizaciones es una respuesta a amenazas existentes y al temor popular que suscitan, pero su creación es también una garantía de que la amenazas seguirán considerándose reales y de que las acciones de los países hostiles en alguna medida harán de esas amenazas profecías de autocumplimiento" (Edelman, M. J. (1991, 99). La construcción y uso de los problemas sociales. En La construcción del espectáculo político. Buenos Aires.: Ed. Manantial.).

¿Y entonces qué hacemos?



Ya hace tiempo que en al ámbito de las políticas públicas y el desarrollo organizacional existen paradigmas, como el denominado “apreciativo” que no se focalizan más en identificar y atacar los problemas, lo que anda mal o lo que falta, sino en identificar lo que sí funciona, lo que funciona bien, las mejores experiencias, las más satisfactorias y que dieron mejores resultados, en la propia experiencia de las personas involucradas en un asunto u organización.

Dado que obtenés de aquello en lo que focalizás tu atención es más eficaz diseñar el futuro que deseás y trabajar a favor de hacerlo realidad que focalizarte en lo que no querés y luchar en contra de ello. Un refrán anónimo muy conocido dice que “lo que se resiste persiste”.

Hay muchos libros escritos desde esta perspectiva y existen técnicas para trabajar en la práctica. Lamentablemente aún predomina el enfoque de focalizarse en los problemas y luchar en contra de ellos. Ya es hora de mirar el mundo de otro modo.



Peter Drucker decía que “los resultados se obtienen al explotar las oportunidades; no al resolver los problemas”, y Nelson Mandela recomendaba “que tus decisiones sean un reflejo de tus esperanzas no de tus miedos”.