jueves, 10 de mayo de 2018

La transición en el cambio sistémico



Cada vez más personas acceden a la convicción de que el sistema en el que vivimos (para algunos el sistema capitalista en su conjunto, para otros alguna versión particular del mismo) se encuentra en decadencia o en crisis. Algunos menos están también convencidos de que esta crisis es terminal. Y muchos menos aún visualizan la emergencia de un sistema nuevo.

Agradecemos a Amanda Frenton

Claro, el nuevo sistema aún es incipiente y marginal, por lo que puede resultar invisible. De hecho aún no llega a ser un "sistema". En consecuencia puede parecer un conjunto caótico de anomalías dispersas sin consecuencias duraderas sobre el sistema dominante. Sin embargo el cambio está en marcha.

Para los impacientes que esperan algo así como la toma de la Bastilla y que se de vuelta la tortilla de la noche a la mañana puede ser exasperante, pero este cambio es un proceso lento y no hay una hoja de ruta o un modelo "prêt-à-porter" que pueda ser "instalado" o adoptado, sino que "se hace camino al andar". Se va experimentando en la práctica y luego los aprendizajes son comunicados, discutidos, desafiados, superados, adaptados, etc. por otros grupos de innovadores.

Estamos inmersos en una enorme ola de cambio cultural global y lamentablemente los estudiosos de la cultura (los antropólogos) están muy ocupados con cosas que consideran más importantes. Generalmente con el pasado. En el mejor de los casos describiendo los defectos del sistema agonizante. Pero nadie (que yo conozca al menos) estudiando los procesos de cambio hacia lo nuevo. Ni hablar de participar en ellos. Es imposible participar activamente en algo que no podés percibir.

Algunos incluso hasta lo resisten. Paradójicamente hoy día para muchas personas lo "progresista" es resucitar el modo de regulación fordista con sus arreglos institucionales. O sea, volver al pasado. Un régimen que fue resistido por los trabajadores en sus comienzos, porque incrementó su explotación. Y hoy día el progresismo reclama por nuestro "derecho" a seguir siendo explotados (tener in trabajo asalariado en relación de dependencia).

En el ámbito educativo los gremios docentes dicen "defender" la educación pública, cuando con el reclamo de más presupuesto y mayores sueldos lo que están defendiendo son sus intereses sectoriales. En la calidad de educación que se imparte hoy no piensan ni los funcionarios del Ministerio ni los sindicalistas. Y no es que hagan mal su trabajo. El problema es que no tiene sentido hacer bien un trabajo que no sirve. Esto lo sabe todo el mundo comenzando por los propios estudiantes de todos los niveles, que tienen que perder años de sus vidas soportando diariamente esta trituradora que tan bien pintó Pink Floyd en su película "The wall".

Lo que no sirve no se arregla con más dinero. Ni con todo el dinero del mundo. Hay que reinventar la educación. La que tenemos hoy no existió toda la vida. Fue inventada en cierto momento histórico con un propósito. Hace ya dos siglos. ESA educación ya no le sirve a nadie. Y sin embargo seguimos llevando nuestros hijos a la escuela y luego queremos que sigan yendo a la universidad y se sigue reclamando más presupuesto para este sistema inútil, cuando los esfuerzos y los recursos deberían ser puestos en experimentar nuevos métodos, contenidos y sistemas. El Estado no lo va a hacer, porque no puede experimentar con la población. Si lo intentara la resistencia probablemente sería enorme. Experimentar con métodos pedagógicos y contenidos implica que no todos van a recibir "la misma" educación, lo cual es un crimen para la mente fordista que pretende para todos lo mismo.

Además, ante la posibilidad del cambio a algunos nos asalta la incertidumbre y el miedo. Entonces "más vale malo conocido" y seguimos sosteniendo lo insostenible hasta que la llegada de una crisis más profunda nos obligue a cambiar a la fuerza.

Por suerte hay personas que no quieren llegar al límite antes de ponerse a inventar algo más acorde a lo que consideran una educación para el mundo en el que queremos vivir, y están dispuestas a correr el riesgo de experimentar.  Así es como proliferan escuelas privadas (lo que no es sinónimo de "empresariales"), cooperativas o comunitarias, algunas creadas por grupos de padres que quieren algo mejor para sus hijos, en donde se siguen pedagogías alternativas (Waldorf, Montessori, comunidades de aprendizaje, escuelas sin grados, ni deberes, ni exámenes) y también la "educación en casa" (home-schooling), o sea, sin escuela, algo que a algunas personas les parece un retroceso.

En el video que les comparto hoy, en sólo seis minutos, Deborah Frieze, del Instituto Berkana, expone un marco conceptual de la dinámica del proceso de transición de un sistema en decadencia a otro emergente. Es decir, un momento como el que estamos viviendo hoy, y que puede durar varias décadas.

Lo encontré muy claro y además útil para la acción y por eso decidí traducirlo y subtitularlo para poder compartirlo. Es esta tarea conté con la ayuda de dos amigos, Sally D. y Numa, a quienes agradezco profundamente el trabajo que se tomaron de revisar mi traducción y llenar los huecos que tenía. Me parece un motivador eficaz para pensar en dónde estamos ubicados hoy en relación a algún tema de nuestro interés (educación, salud, vivienda, energía, finanzas, producción de alimentos, etc.) y cuales son las tareas que tenemos por delante para impulsar el cambio en ese dominio. Ojalá por lo menos, les resulte, como decía Leví-Strauss, "bueno para pensar".
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